9 enero 2013 | Club
"La incognita es hasta cuándo aguantaremos con el acelerador pisado hasta el fondo"
Foto: Sergio González

 

Miguel Ángel Ortega (L’Hospitalet, 31 de mayo de 1962), es un entrenador al que el balón le ha llevado de un lado a otro a lo largo de todo el país. Baloncesto masculino, femenino, categorías inferiores e incluso Director Técnico en la ACB, el deporte de la canasta va unido a su personalidad. Trabajador, entusiasta, implicado y realista. Puntos cardinales sobre los que Miguel trabaja día a día, y con los que ha conseguido que Beroil Ciudad de Burgos sea un equipo muy respetado en la Liga Femenina de Baloncesto.

Entramos a una cafetería muy cerca de su domicilio actual. Lugar tranquilo, estamos prácticamente solos. Se escuchan de fondo las noticias deportivas de un telediario. Acordamos prestarle atención. Fin de la actualidad del mundo del deporte. Ahora sí, vamos a ello.

P: Muy buenas tardes Miguel. ¿En qué momento decidiste que querías ser entrenador de baloncesto?

R: Yo era jugador junior en L’Hospitalet, y en su día llegó un entrenador que me dijo “árbitro o entrenador, tú eliges”. Yo iba muy justito de calidad para ser jugador de baloncesto. Me fui para casa pensando cuál de las dos opciones me encajaba más, y lo de ser árbitro no lo veía muy factible, así que me dije “habrá que entrenar”.

¿Cómo llegaste a entrenar baloncesto femenino?

Por circunstancias de mi vida personal. Cogí un equipo femenino, el actual Extrugasa, y la experiencia fue buena. Llegamos en un par de temporadas a Liga Femenina 1.

¿Crees que hay mucha diferencia entre el baloncesto masculino y femenino?

Sí la hay, pero la diferencia no es el sexo. La realidad es que los chicos reciben mejor formación física y técnica en sus etapas jóvenes, y es ahí donde se nota esa diferencia.

También has entrenado en categorías inferiores. Con cual te quedas, ¿Con los mayores o los que están en plena proyección?

Depende de la época del año. Yo personalmente necesito la competición, la adrenalina de los partidos, la tensión; me hace sentirme vivo. Eso sí, en los meses que no hay liga, trabajar con gente en formación también me aporta mucho.

Menudo cambio de clima. De Ibiza a Burgos. No te habrás quedado congelado.

¡No, hombre no! –ríe-. ¡El frío rejuvenece y es más sano! En Ibiza hay más opciones de hacer vida en la calle, pero en Burgos tengo todo lo que necesito. Cuando uno es entrenador, todo eso queda en un segundo plano.

¿Conocías Burgos?

¡Sí, pero no tiene nada que ver el anterior Burgos con este! –afirma con rotundidad-. Burgos ha crecido muchísimo. Tiene un encanto especial. Culturalmente es fantástica y además respira baloncesto.

Hablamos de Ibiza. Tras una temporada excepcional, la segunda es difícil de calificar. ¿Qué ocurrió?

Después de la primera temporada yo podía haberme ido a entrenar a otro club, pero decidí renovar y sumarme al proyecto. Lo hice con la idea de mantener el bloque, construir y dar alguna pincelada más para poder seguir creciendo. Sin embargo, la economía del club se vio afectada fuertemente antes de comenzar. No fue culpa del club ni de nadie, simplemente la aportación económica pública desapareció. Nos comunicaron que no se iba a poder hacer frente a las fichas y que cada una era libre de irse.  Empezar una liga así es muy complicado. Tuve una oferta para ir a Rumanía a dirigir un equipo de baloncesto masculino, pero mi situación personal pesó más.

Tuviste ofertas para ir a otros equipos. ¿Por qué decidiste venir a Burgos?

En primer lugar porque estoy más cerca de mi casa, eso es una obviedad. Además, Burgos tiene algo que no hay en otros lugares: tradición de baloncesto, afición y repercusión. Han pasado muy buenas jugadoras por aquí. Es un buen sitio para hacer un buen proyecto. Se vive mucho el baloncesto. Bajas a tomar un café y los aficionados hablan de baloncesto, están enterados de lo que pasa, de los partidos, la liga, la clasificación. En Burgos hay un ‘poso de basket’.

¿Estas contento con la plantilla actual?

Sí en el sentido que el equipo tiene un gran nivel de esfuerzo. Se hizo una plantilla de 8 jugadoras. Nosotros somos un equipo incompleto, eso está claro. Pero no tenemos que perder el norte. Lo más importante este año es mantener la categoría al menor gasto posible, porque si no el futuro del club puede peligrar.

Beroil Ciudad de Burgos termina la primera vuelta con un balance de 4 victorias y 6 derrotas. ¿Qué valoración te merece esta primera mitad de temporada?

A nivel de propuesta de juego estoy contento. Con pocas jugadoras hacer estos planteamientos es complicado y lo estamos consiguiendo. En la clasificación si estuviésemos 6-4 estaría más contento, pero hay que entender que cualquier situación adversa nos deja precarios. Sin ir más lejos, si en Navarra, Berta no hubiese tenido problemas físicos, quizá el desenlace hubiese sido otro.

Miguel, eres de los que cuando acaba el partido lo dejas en el pasado, o eres más de darle vueltas a las jugadas y los momentos clave.

Personalmente, los partidos se me quedan bastante grabados. El primer partido contra Hondarribia jugamos con 7 jugadoras.  Pierdes contra Salamanca en casa de dos puntos, estuvimos ahí, eso es verdad, pero yo cuando lo analizo veo que jugamos 7 contra 11. En el baloncesto las rotaciones son muy importantes. No todos estamos igual todos los días. Un malestar, una fiebre, cualquier contratiempo, nos merma muchísimo.

Tras ver a todos los equipos, ¿Cuál será el número de victorias que marque la permanencia?

Yo creo que seis.

Y para ‘meterse’ en el Play-Off…

Unas ocho o nueve.  Creo que tenemos posibilidades de entrar. El objetivo es repetir la primera vuelta y ganar alguno de esos partidos que se nos han escapado por poco. Hay que tener en cuenta que el ‘basketaverage’ no lo tenemos nada mal. Equipos que van a luchar con nosotros como La Seu, les sacamos una buena renta en la ida. Levantarle 5 puntos a UNB Obenasa tampoco es algo imposible en ‘El Plantío’. La incógnita de nuestro equipo es ver cuánto tiempo pueden aguantar estas chicas con el acelerador pisado hasta el fondo.

La crisis actual también ha salpicado al baloncesto femenino. Bajo tu criterio, ¿el nivel de la Liga Femenina ha bajado?

Yo creo que no. Todo el mundo opina lo contrario. Lo único que ha desaparecido ha sido un club muy importante, Ros Casares, que aglutinaba a muchas de las mejores jugadoras del planeta. Ningún equipo ponía en jaque a esa plantilla. Era como ver a Messi jugando contra un equipo de regional. La verdad es que el nivel no ha bajado tanto como lo podría haber hecho. El problema que hay en la LF es el gran parón de meses al que se ven abocadas las chicas.

Aunque queda toda la segunda vuelta por delante. ¿Podremos ver a Miguel Ángel Ortega entrenando a CB Ciudad de Burgos la próxima temporada?

Mira yo siempre digo lo mismo. Esto es como un matrimonio. Cuando uno va a un club es para toda la vida, pero las circunstancias a veces lo cambian todo. Yo no he venido aquí con la idea “a ver si me sale otra cosa”. Yo lo que quiero es crear aquí un equipo como lo quería hacer en Ibiza. Mantener el grupo, dar una vuelta de tuerca más e ir creciendo poco a poco de una manera sostenible, donde la economía nos pueda llevar. Estamos en una época en la que seguro que no hay nada.

Tercera temporada consecutiva viviendo lejos de casa. ¿Qué tal lo llevas?

Las temporadas en LF son muy cortas, tampoco es tanto tiempo. A veces viene muy bien un poco de distancia para las relaciones personales: pareja, hijos… Y te das cuenta de lo que tienes, y lo valoras mucho más. Yo he sacrificado una parte de mi vida por mi matrimonio cuando no me moví de Galicia por mis hijos y mi familia. Ahora los niños se hacen mayores, la situación es más asentada y mi mujer me animó a salir.

Cojamos la pregunta tal cual. ¿Echas de menos el baloncesto masculino?

Sí, no voy a negarlo. Me gusta. No quiere decir que si me llama un equipo masculino me vaya a ir, no quiero que se me malinterprete. Me encanta ver al FC Barcelona o al Real Madrid. Es otro ritmo.

Coge el calendario y dime, ¿Hasta cuándo te tendremos en los banquillos?

A mí no me penaliza entrenar, a mí me encanta. No creo que pare de entrenar nunca, sinceramente. Cuando sea más mayor estaré de ayudante o echando una mano a quien sea. Lo pienso y me digo: entrenar semanalmente, luego llega el partido, este ritmo de vida, esto es fantástico.

Café terminado. Un deseo personal y uno deportivo.

Personal, que la salud nos respete a todos. En lo deportivo que tengamos un proyecto de estar en 5 temporadas para ser un equipo importante en España y en Europa. Sería lo ideal.

 
RELACIONADO
OTRAS NOTICIAS